RATONCILLOS

domingo, 24 de julio de 2011

SONRIENDO

El humo escapando entre sus labios, frio y dulce sabor del chocolate inundaba su boca. y por primera vez en mucho tiempo deseó que nada cambiara. El sol o la ausencia de sol ya no era un problema, ni si quiera la lluvia incansable podría arruniar estos días. había dejado atrás demasiadas cosas, y esperaba con los brazos abiertos todo aquello que se dejara abrazar, tenía los labios llenos de sensaciones, llenos de experiencias, todavía hoy  esbozaba una sonrisa al sentir los cosquilleos por las noches vividas. Estaba dispuesta a matar todo aquello que perturbara esa sensación... sensación de alivio, de tranquilidad, el agua del mar acariciando su piel, la brisa ondeando su pelo. Durante demasiado tiempo se había sentido insensible, vacia, insatisfecha... ahora, simplemente disfrutaba su tiempo, saltaba descalza,barbas y dulces, evitaba los patos y adoraba los olores nuevos, ni se acordaba de los rizos, ni de los nudos.. estaba de 7, de 10 incluso.... ciertamente...inmejorable.

miércoles, 13 de julio de 2011

CORRIENDO

Con el pelo cayendo sobre sus hombros, la brisa agitando sus ideas, y la hierba ondeando a su alrededor, jugueteaba con sus dedos sobre un encendedor, la encantaba escuchar su chasquido, y sentir como torpemente se deslizaba entre sus dedos. Sonrisas a su alrededor, temas frívolos, y miles de formalismos por y para ella. Sin embargo, estaba perdida en si misma... de repente se vió entre el pasado y el presente, sintió ganas de huir, huir de todo, huir de su pasado, huir de su presente, escapar del presente que podía ser pasado y del pasado que podía ser presente, cobijarse en abrazos sin sentido y en besos sin compromiso, burlar los "si pero no", y los "no pero si", las promesas sin cumplir o los cumplidos sin promesa, quería alejarse de todo aquello que había vivido y de lo que tenía miedo de volver a vivir.. resopló,  llevaba tanto tiempo corriendo que solo tenía las zapatillas rotas y la mochila llena de polvo.

miércoles, 6 de julio de 2011

ESTIRANDOSE

Allí estaba de nuevo, humedeciendo sus labios, sintiéndose con el habla justo en la punta de sus dedos, no sabía realmente que escribir, en su ausencia había descubierto nuevos sentimientos y sensaciones, y por primera vez no quería inundar su rincones de lamentos, ni quería hablar de gente estrellada ni con estrella, solo quería vivir, dejarse llevar y expresar las expectativas por cumplir que se despertaban ante sus ojos. Se acomodó en su silla, sintió que no era la misma, sintió que por fin había crecido, "perdido" su pasado, se sentía como una muñeca hinchable arrastrada irremediablemente por la corriente. Sentía hambre, hambre de cosas nuevas, nuevos pasteles, ricos helados, el sol quemando su piel o la brisa erizando sus brazos. Ya no sentía nudos, solo los minutos o aquellos segundos donde no pensaba, donde el corazón se acelera, donde no existen problemas, ese minuto perfecto, donde existe la nada y el todo. Se había quitado la mochila que doblegaba sus pasos, se estiró , crujió su espalda, miró a su alrededor sorprendida y aún con sus huesos doloridos, no podía dejar de sonreír.