RATONCILLOS

viernes, 26 de agosto de 2011

Las evidencias evidentes

Sentada, con los ojos puestos en el horizonte  y su melena bailando con el viento solo podía pensar en ella, en aquellos momentos inacabados, en aquella botella vacía, en los reflejos de lo que fué y de lo que nunca pudo ser, agotada por la desorientación, suspiros al vacio, letras en saco roto... En su mente resonaban aquellas palabras...
Si huele como un elefante
Sabe como un elefante
Suena como un elefante
Tiene trompa como un elefante
Tiene colmillos como un elefante...

Posiblemente sea un elefante no?

 La evidencia a veces no es tan evidente.










domingo, 7 de agosto de 2011

DESMELENANDOSE

La música resonando en sus oidos, la calma de la soledad la acompañaba, adoraba esos momentos para si misma, donde no hay reproches, ni sonrisas ajenas, ni lamentos. Disfrutaba dejandose llevar por el baibén de las notas  mientras sus dedos bailaban al ritmo. Indudablemente su vida había dado un salto inevitable hacia el desmelene, la locura, gritos en precipicios, velocidad sin manos, labios y caricias sin dueños, corazones a mil y sobre todo calor, mucho calor ¡y eso que el tiempo no acompaña! dijo mientras juegueteaba distraida con un dedo sobre sus labios. Todavía recordaba su noche, aquel momento en que dejo de ser ella, donde perdió su presente y su pasado, sus ambiciones y deseos, colgó sus complejos, y  ya, "desnuda" , con el alcohol corriendo por sus venas, simplemente vivió. Llevaba toda la semana lamentandose levemente por su falta de atrevimiento, piscinas vacias y enomes chichones, personas imposibles, miradas insinuantes y comentarios absurdos. Hoy se encontraba nueva, asumiendo sus "fracasos" y disfrutando de sus "exitos"... por fin volvía a ser ella.