Sentada, con los ojos puestos en el horizonte y su melena bailando con el viento solo podía pensar en ella, en aquellos momentos inacabados, en aquella botella vacía, en los reflejos de lo que fué y de lo que nunca pudo ser, agotada por la desorientación, suspiros al vacio, letras en saco roto... En su mente resonaban aquellas palabras...
Si huele como un elefante
Sabe como un elefante
Suena como un elefante
Tiene trompa como un elefante
Tiene colmillos como un elefante...
Posiblemente sea un elefante no?
La evidencia a veces no es tan evidente.

