Allí estaba ella , como siempre, sorbiendo con paciencia un café demasiado pequeño, demasiado caliente, demasiado negro, le gustaba perderse entre la espuma... estaba tan acostumbrada a tomarse café consigo misma que ni si quiera ya podia darlo importancia. De repente aquellos ojos verdes la miraban inquisitiva, curiosa, con miles de preguntas que no sabía responder..-¿Eres feliz?
De repente la faltaba el aire, hinchó sus pulmones sin dejar de viajar sobre su café - Tengo momentos de felicidad dijo sin estar realmente convencida de sus palabras.
- Mmmm si?
- Si, ¿no ves que hago justo lo que quiero?.. estudio, trabajo, salgo...¿qué más se puede pedir? dijo esquivando sus intimidantes ojos... todo se quedó en silencio.. las dos lo sabian, sus ojos ya no eran nada de lo que fueron.. ahora la encantaba llenar sus días como si fuera un bollo suizo, hasta el límite de crema para por lo menos sentir en cada mordisco como la boca se la llenaba de cosas utiles aunque a veces la desbordara manchando sus labios. Suspiró... qué dificil es mentirse a uno mismo, se dijo mientras se hundía en su café.




