Se desperezó frente al ordenador. Le encantaba acariciar las teclas antes de escribir como un gran pianista antes de iniciar una obra maestra. Siempre sonreía antes de empezar a teclear de forma frenética, adoraba el bailar de sus pensamientos al ritmo incesante de las teclas. Sus ideas normalmente salían cabizbajas, huecas, serpenteantes, siempre doblegadas por los acontecimientos, pero hoy era diferente, algo había cambiado. Durante mucho tiempo ella había pensado que era complicado avanzar si uno siempre miraba hacia atrás, y buenos "chichones" daban muestra de ello. Pero cuando menos se lo esperaba algo se cruzó en su camino, de nuevo en todo su vacio mil dudas y miedos la llenaban, miedo a no sentir, miedo a sentir demasiado, miedo a dejar de sentir, miedo a tener tortícolis, miedo a no ser quien pensaba que era, miedo a no ser quien quería ser, miedo a no ser quien el resto pensaban que era, miedo a sufrir, miedo al compromiso, miedo a las sonrisas forzadas, miedo a las mariposas y a las larvas...miedo a... se paró en seco, como si las teclas ardieran , y de nuevo estaba allí, como una niña que no quiere mirar bajo su cama.

a veces las niñas sacan lo que llevan dentro y convierten todas esas dudas en hermosa poesía
ResponderEliminarAdiós al miedo!